• Monday , 15 October 2018

Ronaldo Linares, una sabrosa historia de éxito latino que enamora

Ronaldo Linares chef

Ronaldo Linares es un tipo simpático, de esos que conoce al vecindario entero, que se toma un cafecito en la panadería de siempre, que está dispuesto a conversar y a tenderle la mano a quien lo necesite. “Es que eso es parte de la calidez del latino”, comenta contento este joven que además de ser un vecino afable es también un conocido chef que le pone sazón al conocidísimo restaurant Martino’s, ubicado en Somersville, Nueva Jersey.

Pero el talento de Ronaldo ha traspasado las mesas de sus comensales, ha aparecido en canales de televisión nacionales, ha participado en importantes campañas de la Asociación Americana del Corazón y de la Asociación Americana de Diabetes, y además tiene su propio canal de YouTube. No hace falta decir que se trata de una estrella de la cocina, que representa el talento y el tesón latino en Estados Unidos.

Talento latino

Ronaldo es una historia de éxito lograda a punta de esfuerzo y trabajo duro que sirve como modelo a seguir para quienes desean abrirse paso y conquistar el famoso sueño americano.

“Me gusta trabajar. Me gusta saber que me he ganado las cosas con esfuerzo”, replica el afamado chef, que además es también veterano de Estados Unidos. A pesar de ser un tipo risueño, aún recuerda el sonido de las balas retumbando en sus oídos, todavía se ve a sí mismo sorteando cuerpos sin vida. Ese horror del que habla en voz baja como quien quiere convencerse de que nunca pasó, aunque tiene la certeza de que sí lo vivió y no precisamente cuando vestía orgulloso el uniforme de la marina de Estados Unidos. Siendo aún un niño, vio de cerca la violencia generada por los carteles colombianos. Esos reyes del narcotráfico que sometieron a la población al terror y que obligaron a miles de familias como la de Ronaldo a abandonar su tierra, en busca de un futuro donde las ciudades no fueran un valle de plomo.

“Salí de Colombia durante las guerras de Pablo Escobar. Yo era chiquito, apenas un niño. Pero recuerdo que una vez vi a seis o siete personas asesinadas frente a mí. Otra vez estuvimos cerca de la explosión de un carro bomba que explotó un vehículo militar”.

Y con ese horror pisándoles la sombra, él y su familia salieron de Colombia. “Cuando llegamos, estuvimos viviendo en el sótano de una tía. De ahí nos tocó echar para adelante”. Lo demás en la historia de vida de este joven de madre colombiana y padre cubano, es una historia que se resume en dos palabras: trabajo duro.

Hombre de familia

Tanto él como sus hermanos son hombres exitosos. No esconde el orgullo al mencionar que uno de sus hermanos está colaborando con la reconstrucción de Puerto Rico a través de los empleos que está generando con su empresa, de otro que embellece jardines y mantiene espacios verdes con su empresa de landscape.

Y habla de su propia familia, de su afán por mantener las tradiciones latinas con sus pequeños. “Viniendo de una mamá colombiana es muy difícil que a uno se le olvide de dónde viene. Jamás olvidaría mis raíces y eso incluye mi idioma. Para mí el español es lindo. Mi mamá nos ponía a leer en español. Tengo un niño de cuatro años y con él también practico, porque para mí es importante que se mantenga la cultura”.

De su madre también aprendió a sudarse el pan que se gana, por eso para él entrar a la Marina de Estados Unidos “era un deber y una necesidad. La Marina me enseñó a escribir mejor la historia de mi vida. Me dio una gran disciplina”, la misma que intentó darle su madre a “punta de correa”, comenta entre risas este hombre cuyos múltiples talentos lo mantienen ocupado, sobre todo en la cocina.

“Siempre cocino con sabores  conocidos. Los invento de nuevo, tratando de sacar la esencia latina de cada plato porque nuestra cocina toca el corazón. Yo creo que eso es lo más bonito de la cocina latina que uno siente el cariño que entra por la boca”.

“Cuando estoy en el restaurante y veo  a la gente disfrutando un plato, conversando animadamente y disfrutando cada bocado, me siento realizado”.

El amor entra por la boca

Y nada mejor que la sazón latina para celebrar el Día de San Valentín, pero Ronaldo está consciente de que si bien es cierto que el amor entra por la boca, lo que nadie quiere es que también entren un montón de calorías innecesarias que se traduzcan en libras extras. Así que recomienda que lo primero que debemos hacer para mantener el gusto de la buena mesa es “mirar las alternativas que tenemos y buscar lo más saludable”.

“Por ejemplo, en vez de freír algo podemos hornearlo o si estamos comiendo afuera, pues fijarnos si tienen opciones de platos a la plancha.”

“En vez de cocinar un pernil podemos hacer un solomillo de puerco y sazonarlo con comino, orégano, ajo y tomillo. Eso lo llevas directo al horno y al sacarlo lo dejas descansar y prepares la salsa con los propios jugos del solomillo. Eso se puede acompañar con un arroz integral o un arroz salvaje. Uno puede añadir color y sabor a las comidas sirviendo una variedad de vegetales”. Y su recomendación para el postre es que en vez de una torre de cupcakes, se sirva una atractiva bandeja de frutas que combinadas quizás con un poco de chocolate oscuro, engolosinan el paladar sin que exista el remordimiento por las calorías agregadas al menú.

Y con esta recomendación para San Valentín, se despide este latino exitoso, cuya historia enamora a cualquiera porque este joven chef representa la esencia latina.

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