Este año fui invitada por Ford Latino, como parte de su campaña Viva- Sonrisas Ford Escape. No dudé ni un minuto en sumarme a esta iniciativa. Apenas me enteré de que se trataba de repartir juguetes a los niños de Storefront Academy Charter Schools, ubicada en El Bronx, me sentí emocionada e identificada con la causa.

Sin duda, este año 2020, que estamos a punto de despedir ha sido intenso. Hemos aprendido a estar aislados, separados de nuestros seres queridos e inclusive muchas familias han perdido a algún miembro. Ha sido mucha la tristeza y el desasosiego que ha cubierto a la humanidad. Sin importar raza o lugar, estatus social o económico, todas las personas hemos recibido un sacudón, más bien una gran lección: hemos aprendido a valorar las cosas importantes. Nos hemos dado cuenta que en la sencillez hay grandeza y sobre todo ha sido un regreso a la base: nuestro hogar. Sin embargo, entender esta realidad, esta nueva “normalidad” que nos rodea ha sido difícil para los adultos, pues ¿qué diremos de los más pequeños? Desde asistir a la escuela de forma online, hasta dejar de tener contacto con sus amigos, han sido algunos elementos que han cambiado radicalmente la cotidianidad de nuestros niños.

Dentro de la comunidad latina, el Covid-19 ha golpeado duramente, no solo por la cantidad de casos que se han registrado, algunos de ellos con desenlaces fatales, sino porque inclusive muchos padres y guardians han perdido sus empleos, así que esta iniciativa de Ford Latino, vino a ser el Santa Claus que a lo mejor por razones económicas no podía llegar a los hogares.

Todas las personas hemos recibido un sacudón, más bien una gran lección: hemos aprendido a valorar las cosas importantes”.

Ver la sonrisa de un niño feliz es invalorable y sentir que uno ha puesto un granito de arena para ver la felicidad reflejada en el rostro de un pequeño es simplemente un regalo por el cual se debe estar agradecido. Para mí, iniciativas como Viva-Sonrisas Ford Escape corroboran lo que siempre he sabido: vale la pena creer en el ser humano y vale la pena creer que hay empresas que más allá del negocio se preocupan por la gente, por devolverle a las comunidades bienestar y mejor calidad de vida